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sábado, 16 de junio de 2012

En Piantón

Nos encontramos en la parte más interior de la Ria de Ribadeo, donde desemboca el río Eo.
Saliendo de Vegadeo hacia Oviedo y  cogiendo  la carretera que lleva a Boal se bordea el rio Suarón a lo largo del cual han hecho unas zonas recreativas y de paseo preciosas.










Al poco de haber recorrido un kilómetro, en Piantón, nos encontraremos en Casa Jano, un buen sitio donde pararse a comer si ya tienen fatiguita.

Hace ya mucho tiempo que conocemos este sitio, y de hecho cuando está la familia al completo nos gusta venir, más que nada por la carne ya que todos somos carnívoros.

En cuanto llegamos nos recibe Lucas, el jefe de sala siempre atento a todos los detalles; en la parrilla manejando las viandas como jefe asador está Alfredo y en la cocina Angel Luis al que no tengo el gusto de conocer, todavía.

He preguntado, como es inevitable, por la procedencia de la carne (sé  que en nuestra zona no se deja crecer mucho a los terneros) ya que nos inclinamos a tomar carne de buey, que nos comentan es danesa,  y añado que exquisita, sabrosa y tierna como mantequilla, por cierto.

También he hecho hincapié en el pan, la primera tentación que ponen ante nuestros ojos. En realidad el pan de toda la contornada es bueno, muy bueno, y es que esta zona hay mucha movilidad en el reparto: por delante de mi casa pasan a lo largo de la mañana unos cuantos furgones de diferentes lugares; este es de Taramundi, con una miga jugosa y suculenta y la corteza no demasiado espesa pero muy crujiente.

Estos día estoy yo con ganas de sopa y he pedido la de cocido con fideos tirando a gruesos y con tropezones, como me gusta.

Nos han servido un revuelto de oricios y algas muy bueno y bien presentado, aunque para mi gusto le sobraba la tinta de calamar que oculta el color de las algas.

La carne, un kilo aproximadamente de chuletón de buey, con el corazón rojo, como tiene que ser, y con un delicado toque a ahumado, nos supo a gloria bendita.

La variedad de postres caseros, fué un desafío a la indecisión. Me he podido contener, pero a mi lado se han tomado un requesón batido con nata, al que de propina, le han añadido una generosa cantidad de miel.

Para descargar un poco la mala conciencia y ayudar a la digestión decidí darme un pequeño garbeo alrededor del puente romano de Piantón y de paso hacer unas fotos de recuerdo.

En tan mal momento me puse al trabajo, que una cortina de agua empapó a esta que les cuenta y casi arruina la cámara.

¡Pero la lluvia también tiene su encanto en esta tierra y……mucho me gusta!

viernes, 8 de junio de 2012

Paseo por los Oscos




En esta ocasión nos dirigimos desde Vegadeo, en el vértice de la Ria del Eo, hacia el interior por La Garganta.











Simplemente un paseo, no es nuestra intención ver nada concreto, no tenemos una ruta determinada ni problemas horarios.









Subimos hacia Santa Eulalia de Oscos, una subida importante en cota, pero no tanto en kilómetros, durante los que uno va disfrutando de la panorámica que nos ofrecen los valles que se suceden y de la Ria que vamos dejando atrás.





A medida que ascendemos las cimas se muestran erosionadas por el castigo de los vientos y aparecen en la carretera las señales medidoras de la nieve, tan necesarias en invierno por estas vías.

No ha sido invierno lluvioso ni demasiado crudo, pero los ríos bajan con caudal que nos proporciona una grata visión de frescura y vida.

Disfruto contemplando las construcciones en piedra oscura, tanto los más humildes lavaderos de ropa como los importantes “casonas-palacio” que con el paso del tiempo se han ido abandonado.








Hemos hecho un alto en San Martin para tomar un tentempié en La Marquesita, un restaurante situado en medio del pueblo, donde un simpático joven nos atendió muy amablemente y  dijo: en temporada baja no tenemos muchas cosas.





¡No queremos muchas cosas….lo que haya! Un caldo hecho con berza rizada y un filete de ternera muy bien preparados ambos y de postre, requesón de Taramundi con miel de Teixois.



¿Sencillo…. si; mejorable…. no?



He aprovechado para hacer una fotos a la Iglesia que está rodeada de un precioso atrio cubierto y a la bonita portada del  Ayuntamiento . Unos kilómetros más adelante, el Palacio de Mon me produjo gran tristeza  ver el estado de abandono en que se encuentra lo que en su día debió de ser una importante casa blasonada.

Llegamos hasta el embalse de Grandas de Salime y lo que más me impresionó de él fueron las construcciones fantasmagóricas en los acantilados de la montaña, restos las instalaciones de cuando se construyó a partir del  año 1946, y donde trabajaron alrededor de 3500 obreros. Se inauguró en 1954.

Existe un curioso mirador, desde el que se divisa el salto, al que se accede por un pasadizo con puerta metálica, al que  llaman “la boca de la ballena”.


Nosotros empezamos el descenso y les dejo con las fotos....







domingo, 3 de junio de 2012

Mirando al mar


Para los de mi generación, la playa de Las Catedrales es una de las muchas que hemos disfrutado siendo jóvenes; la conocemos de arriba abajo y la hemos pateado hasta el cansancio cuando las mareas bajas y las mareas vivas nos permitían pasar de unas a otras, ya que antes no estaban habilitadas las bajadas como ahora.









Ya hace años que prácticamente solo vengo en verano, y no suelo ir mucho, ya que como mucha gente sabe, se ha convertido en tour de excursiones y parece un monumento a visitar mas que una playa: ahora lo habitual es ver turistas vestidos e incluso se dirige el tráfico de subida y bajada a la playa.

Aún así, el espectáculo de estos monumentos naturales merece la pena, estos acantilados sobrecogen a los no acostumbrados a verlos.
En la parte alta de los acantilados podemos encontrar un paseo peatonal que va bordeando la costa durante varios kilómetros, si tienen la oportunidad no dejen de caminarlo.


Nos ha coincidido con la hora del almuerzo y recalamos en el Restaurante Las Catedrales donde elegimos comer en la terraza a escasos metros del acantilado y con el Cantábrico de frente.

Somos recibidos muy amablemente por un camarero, de los de la antigua escuela, discreto, correcto, simpático y muy profesional que nos recomienda la ensalada especial de la casa y añadimos el pulpo, la carne asada (muy tradicional de nuestra zona).
La ensalada, con frutas como melón, manzana, naranja, va acompañada de anchoas, salmón y langostinos, realmente buena y original. El pulpo muy bueno con un fondito de caldo que hace fundir el pimentón con las patatas.


Y por fin, la carne asada, tierna, jugosa y exquisita, con las patatas fritas bien impregnadas en el jugo de la carne...uhmm todo un manjar.

Siempre que puedo me gusta echar un vistazo por las entretelas de los establecimientos y no he podido irme sin felicitar a la cocinera, que como el mundo es un pañuelo, resultó que Angélica es paisana mía y trabajó con mi madre hace tiempo.




He prometido volver y lo haré, y a ustedes les invito a visitar este norte donde todos los sentidos se recrean. ¡Se lo recomiendo!